viernes, 18 de junio de 2010

En silencio

Tenía sueño, lo único que quería era seguir durmiendo.
Me recuesto sobre mi pupitre, en pocos segundos siento como alguien se sienta en el mesa-banco de lado.
Un niño. Debe ser el hijo de Karla pensé. Su rostro lleno de ternura, de alegría. Sus labios dibujaban una enorme sonrisa, una sonrisa que logró quitarme el sueño, que me puso a pensar lo feliz que se puede ser aun sin tenerlo todo.Lo feliz que se puede ser viviendo detrás del silencio. Uno que lo tiene todo intenta tener más cada vez, los que no lo tienen todo viven sin preocupaciones, aprenden a vivir con lo que realmente les pertenece, sin agobiarse, siendo feliz...